Hay algo que quizá no sabías: tu cuerpo tiene su propio sistema endocannabinoide.
Y no, no es algo que aparezca cuando consumes cannabis. Ya estaba ahí mucho antes.
De hecho, tenemos este sistema porque nuestro organismo produce sus propios cannabinoides, llamados endocannabinoides, que participan en la comunicación entre células y ayudan a regular diferentes procesos fisiológicos.
Entonces, ¿qué tiene que ver todo esto con el cannabis? Mucho.
Un sistema que ya estaba dentro de nosotros
El sistema endocannabinoide, o ECS por sus siglas en inglés, es una compleja red de señalización formada, de manera simplificada, por tres piezas principales:
- Endocannabinoides, moléculas producidas por nuestro propio organismo.
- Receptores cannabinoides, principalmente CB1 y CB2.
- Enzimas, que ayudan a producir y degradar los endocannabinoides. [1]
Entre los endocannabinoides más estudiados están la anandamida y el 2-AG (2-araquidonoilglicerol). [1][2][3]
Su función no consiste en «controlarlo todo», sino en participar en la regulación de numerosos procesos y contribuir al mantenimiento de la homeostasis, es decir, la capacidad del organismo para mantener un equilibrio dinámico interno. El sistema está presente tanto en el sistema nervioso como en diferentes tejidos periféricos. [1]
Y aquí empieza lo interesante.
¿Cuándo descubrimos que existía?
La historia es bastante curiosa porque los científicos no empezaron buscando nuestro sistema endocannabinoide.
Empezaron intentando entender por qué el cannabis produce determinados efectos.
En 1988 se caracterizó en el cerebro de rata un receptor capaz de reconocer cannabinoides. [4] Posteriormente, en 1990, se clonó el receptor que hoy conocemos como CB1. [5] En 1992 se descubrió la anandamida, uno de los primeros cannabinoides producidos naturalmente por nuestro organismo. [2] Y en 1993 se identificó el receptor CB2; en 1995 se describió otro importante endocannabinoide, el 2-AG. [3][6]
En otras palabras: durante las décadas de 1980 y 1990 fuimos descubriendo que los cannabinoides no eran simplemente sustancias externas que actuaban sobre el cuerpo.
Había una maquinaria biológica preparada para reconocer señales cannabinoides.
Entonces, ¿qué ocurre cuando entra un cannabinoide?
Aquí conviene hacer una pequeña distinción.
Los endocannabinoides son los cannabinoides que fabrica nuestro propio organismo.
Los fitocannabinoides, como el THC o el CBD, proceden principalmente de plantas como Cannabis sativa.
Ambos pueden interactuar con mecanismos relacionados con el sistema endocannabinoide, pero no lo hacen todos de la misma manera.
El THC, por ejemplo, puede activar los receptores CB1 y CB2 y, especialmente a través de CB1 en el sistema nervioso, modificar la liberación de neurotransmisores. Esa interacción ayuda a explicar parte de los efectos característicos del THC. [1]
El CBD es diferente.
Tiene una afinidad relativamente baja por CB1 y CB2 y presenta un perfil farmacológico diferente al del THC, con posibles efectos indirectos sobre la señalización endocannabinoide y actividad sobre otras dianas moleculares. [7]
Por eso, decir simplemente que «todos los cannabinoides se unen a los mismos receptores» sería demasiado sencillo.
Cada cannabinoide tiene su propia manera de comunicarse con nuestro organismo.
¿Y por qué dos personas pueden sentir algo diferente?
Esta es una de las partes más interesantes de la historia.
La respuesta a los cannabinoides no depende únicamente de la molécula.
También influyen factores relacionados con la propia persona, como la genética, la edad, el sexo, la vía de administración, la exposición previa, otras sustancias o medicamentos y la manera en que el organismo metaboliza los cannabinoides. Las diferencias genéticas en receptores, enzimas y otras proteínas implicadas en su transporte y metabolismo también pueden contribuir a que las respuestas sean diferentes. [8][9]
Por eso, el mismo cannabinoide no tiene necesariamente exactamente la misma respuesta en todas las personas.
No significa que cada organismo tenga un «sistema endocannabinoide distinto», sino que existen diferencias en cómo ese sistema está distribuido, regulado y conectado con el resto de la fisiología de cada individuo.
¿Y qué pasa cuando combinamos cannabinoides?
Aquí entramos en un terreno todavía más interesante —y también más complejo.
El cannabis no contiene una única molécula. Puede contener numerosos fitocannabinoides y otros compuestos, como terpenos, que pueden interactuar con diferentes dianas biológicas.
Por eso, cambiar la composición de una preparación puede cambiar su perfil farmacológico.
Pero hay que tener cuidado con una idea que se repite mucho: el llamado «efecto séquito» no significa que cualquier combinación de cannabinoides y terpenos produzca automáticamente un efecto determinado.
La investigación sobre cómo interactúan todos estos compuestos entre sí continúa evolucionando, y todavía existen muchas preguntas abiertas sobre qué combinaciones producen efectos relevantes en humanos y en qué condiciones. [10][11]
Lo que sí sabemos es que los cannabinoides no funcionan como piezas aisladas. Su actividad depende de sus características moleculares, de las dianas con las que interactúan y del contexto biológico en el que lo hacen.
Entonces, ¿por qué nos afecta el cannabis?
Quizá la respuesta más interesante sea también la más sencilla:
porque nuestro organismo ya dispone de un sistema biológico capaz de responder a señales cannabinoides.
El cannabis no creó ese sistema.
La investigación sobre el cannabis nos ayudó a descubrirlo.
Primero encontramos los receptores. Después descubrimos que nuestro propio cuerpo producía moléculas capaces de activarlos. Y, poco a poco, fuimos descubriendo una red de señalización mucho más compleja de lo que inicialmente imaginábamos.
Hoy sabemos que el sistema endocannabinoide participa en numerosos procesos fisiológicos y que los cannabinoides pueden modificar esa señalización de diferentes maneras.
Y también sabemos algo igual de importante:
todavía queda mucho por descubrir.
Porque entender el sistema endocannabinoide no consiste solamente en saber qué hace el cannabis.
Consiste en entender un poco mejor cómo funciona nuestro propio organismo.
FAQ
¿Todos tenemos un sistema endocannabinoide?
Sí. El sistema endocannabinoide es un sistema fisiológico presente en los mamíferos y participa en diferentes procesos de regulación interna. [1]
¿El CBD se une a los mismos receptores que el THC?
No exactamente. El CBD tiene una afinidad baja por CB1 y CB2 y presenta un perfil farmacológico diferente al del THC, con interacción con otras dianas moleculares. [7]
¿Por qué el cannabis puede afectar de forma diferente a cada persona?
La respuesta puede variar por múltiples factores, entre ellos la genética, edad, sexo, vía de administración, exposición y metabolismo, además de interacciones con otras sustancias o medicamentos. [8][9]
¿El sistema endocannabinoide sirve únicamente para responder al cannabis?
No. El sistema existe independientemente del consumo de cannabis y utiliza principalmente moléculas producidas por nuestro propio organismo, como la anandamida y el 2-AG. [1][2][3]
Fuentes y estudios
[1] Lu H-C, Mackie K. (2016).
An Introduction to the Endogenous Cannabinoid System.
Biological Psychiatry, 79(7), 516–525.
DOI: 10.1016/j.biopsych.2015.07.028
PMID: 26698193
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26698193/
[2] Devane WA et al. (1992).
Isolation and structure of a brain constituent that binds to the cannabinoid receptor.
Science, 258(5090), 1946–1949.
DOI: 10.1126/science.1470919
PMID: 1470919
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/1470919/
[3] Mechoulam R et al. (1995).
Identification of an endogenous 2-monoglyceride, present in canine gut, that binds to cannabinoid receptors.
Biochemical Pharmacology, 50(1), 83–90.
DOI: 10.1016/0006-2952(95)00109-D
PMID: 7605349
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7605349/
[4] Devane WA et al. (1988).
Determination and characterization of a cannabinoid receptor in rat brain.
Molecular Pharmacology, 34(5), 605–613.
PMID: 2848184
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/2848184/
[5] Matsuda LA et al. (1990).
Structure of a cannabinoid receptor and functional expression of the cloned cDNA.
Nature, 346, 561–564.
DOI: 10.1038/346561a0
PMID: 2165569
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/2165569/
https://www.nature.com/articles/346561a0
[6] Munro S, Thomas KL, Abu-Shaar M. (1993).
Molecular characterization of a peripheral receptor for cannabinoids.
Nature, 365, 61–65.
DOI: 10.1038/365061a0
PMID: 7689702
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7689702/
https://www.nature.com/articles/365061a0
[7] McPartland JM et al. (2015).
Are cannabidiol and Δ(9)-tetrahydrocannabivarin negative modulators of the endocannabinoid system? A systematic review.
British Journal of Pharmacology, 172(3), 737–753.
DOI: 10.1111/bph.12944
PMID: 25257544
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25257544/
[8] Hryhorowicz S et al. (2018).
Pharmacogenetics of Cannabinoids.
European Journal of Drug Metabolism and Pharmacokinetics, 43(1), 1–12.
DOI: 10.1007/s13318-017-0416-z
PMID: 28534260
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28534260/
[9] Kitdumrongthum S, Trachootham D. (2023).
An Individuality of Response to Cannabinoids: Challenges in Safety and Efficacy of Cannabis Products.
Molecules, 28(6), 2791.
DOI: 10.3390/molecules28062791
PMID: 36985763
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36985763/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10058560/
[10] Simei JLQ et al. (2024).
Does the “Entourage Effect” in Cannabinoids Exist? A Narrative Scoping Review.
Cannabis and Cannabinoid Research, 9(5), 1202–1216.
DOI: 10.1089/can.2023.0052
PMID: 37535820
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37535820/
https://journals.sagepub.com/doi/10.1089/can.2023.0052
[11] Finlay DB et al. (2020).
Terpenoids From Cannabis Do Not Mediate an Entourage Effect by Acting at Cannabinoid Receptors.
Frontiers in Pharmacology.
PMID: 32269529
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32269529/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7109307/
Nota científica
Este artículo es divulgativo. El sistema endocannabinoide participa en múltiples procesos fisiológicos, pero eso no significa que los cannabinoides sean capaces de «equilibrar» o tratar cualquier alteración del organismo. Los mecanismos descritos para cada cannabinoide son diferentes y algunos continúan en investigación.
Próxima revisión
Septiembre de 2027, o antes si aparecen nuevas revisiones relevantes sobre farmacología de cannabinoides.